Los niños de Facebook
Ellos no lo saben, pero son la primera generación cuya vida está compartida en imágenes desde su primer instante de vida, o incluso antes. Son los bebés que han nacido o que nacerán en estos tiempos de redes sociales, en los que apetece compartir mucho y sobre todo los motivos de alegría, como es el de un recién llegado a la familia. Cuando sean mayores quizás el mundo sea diferente, pero de momento sus padres los muestran orgullosos, en una extensión más cómoda y llevadera de la tradicional salva de imágenes que suelen enseñar a las visitas que aparecen por casa.
Varios de mis contactos han sido o serán próximamente padres. Y otros tantos se han animado a colgar fotos de los hijos que ya tenían para compartir la alegría de su paternidad con sus familiares, amigos y conocidos. Ninguno de esos pequeños es consciente de que su imagen está expuesta a los comentarios de esos allegados, a los que quizás apenas conocen todavía. Y seguramente crecerán con la sensación de que eso es lo normal, de modo que quizás en unos años la privacidad se interprete de una forma distinta a como lo hacemos ahora. La cuestión es que son el futuro, los que antes o después se encargarán de que esto siga adelante en las mejores condiciones posibles. Y por primera vez en la historia, podemos verlos crecer casi en tiempo real.
Vosotr@s
De vez en cuando, alguien escribe un comentario aquí o me hace llegar por correo alguna impresión acerca de alguna cosa que me ha leído. Y en esos momentos vuelvo a ser consciente de que hay gente que lee lo que escribo en este blog, algo que olvido con mucha frecuencia, aunque parezca mentira. Lo mejor de todo es que normalmente son cosas buenas, alguien que dice que le ha gustado algo o que comparte alguna sensación conmigo.
El caso es que siempre me ha parecido muy edificante que alguien pueda sentirse identificado por lo que escriba o que pueda resultarle interesante. A fin de cuentas, lo que se puede leer aquí son reflexiones muy personales, sensaciones más o menos íntimas que sirven para hablar de cosas que me llaman la atención, y puntos de vista acerca del mundo que me rodea. Es lo que se dice un blog personal puro y duro, sin más valor añadido que el de conocer mejor a quien lo escribe.
Un puñado de vosotr@s sois lectores clásicos, amig@s y conocid@s que a veces sabéis de mí más por lo que escribo que por lo que hablamos en persona. Son las cosas de este nuevo paradigma. Pero también hay otra gente que aparece por aquí por esa magia casual y curiosa de Google, cuando te sugiere páginas que presuntamente pueden interesarte en función de lo que buscas. De este modo han llegado últimamente bastantes personas de Sudamérica, quizás pensando encontrarse otra cosa. Al menos espero que tod@s vosotr@s, los visitantes casuales, hayáis encontrado algo que os haya merecido la pena, aunque no fuera lo que buscabais.
Y a tod@s en general, los que venís porque os apetece y los que llegáis por caminos más intrincados, quería agradeceros de corazón que paséis por aquí, y que en ocasiones me digáis que os gusta algo de lo que escribo. En realidad, mantendría este blog igualmente aunque nadie lo leyera, porque escribo por placer y no para buscar repercusión. Pero siempre está bien tener la sensación de que al otro lado alguien te lee y siente algo cuando lo hace. Qué más se puede pedir.
Amor en tiempos de Facebook
Se suceden los estudios acerca de cómo afecta el uso de Facebook a las relaciones afectivas. Si hace unos días se publicaba uno en torno a los celos, ahora hay otro que asegura que el 95% de los usuarios busca a antiguas parejas. Este último dato es curioso, aunque comprensible en cierto modo, porque quizás el mayor éxito de Facebook es la posibilidad que te ofrece de retomar el contacto con personas que ya no están en tu vida. Así que puestos a buscar a aquéllos que perdiste de vista, es casi natural que se te ocurran los nombres de las personas a las que quisiste y de las que quizás ahora no sepas gran cosa.
En todo caso, eso tiene los mismos riesgos que cualquier otro viaje atrás en el tiempo. Quizás haya quien descubra sensaciones indeseadas, especialmente si ve a esa persona en imágenes con su actual pareja, por ejemplo. Los sentimientos son extraños y poco amigos de atender a razones. Y por eso puede ser que alguien emparejado pueda llegar a sentir celos de la persona que ahora ocupa el corazón de su antiguo amor. O nostalgia, melancolía o alguna otra trampa del recuerdo que puede llegar a hacer tambalearse lo que parecía sólido.
Y claro, todo depende de cómo terminara la cosa. Hay amores que desaparecen, que se mueren, que se olvidan, que se arrinconan… y a veces quedan rescoldos durante años, esperando a que una chispa haga arder de nuevo la hoguera para rescatar viejas emociones que quizás nunca se superaron o no se quisieron olvidar. Quizás ahora se disparen las historias de reencuentros afortunados, y a la vez de finales abruptos a causa de Facebook. Y quizás ahora se complique también la papeleta de quienes sólo quieren olvidar, porque lo tienen todo a mano para seguir recordando.
Las relaciones complicadas
En Facebook (y creo que también en Tuenti y en alguna otra red social) puedes consignar diferentes estados civiles, en caso de que quieras revelarlo. Puedes indicar públicamente que eres soltero, que estás casado, que vives una relación… e incluso que esa misma relación “es complicada” o incluso “abierta”. Recuerdo que ésa fue una de las cosas que más me llamó la atención de Facebook cuando me registré. Porque en su momento me pareció un gesto curioso es de admitir que estás embarcado en una historia sentimental que siempre tiene pinta de zozobrar, aunque por el momento siga a flote.
Antes de que existieran las redes sociales, casi nadie admitía vivir esa clase de relación o de hecho ni siquiera se solía catalogar así. Siempre ha habido proyectos sentimentales que se tambalean o que penden de un hilo, pero hasta hace poco no se consideraba un “estado civil” en sí, sino un tránsito hacia la ruptura o la consolidación. Puestos a reflexionar sobre el auge de las “relaciones complicadas” en Facebook (cada vez veo más de ésas entre mis contactos), parece que forma parte de la necesidad de contarlo todo sobre uno mismo, más aún si encima consignas quién comparte contigo esa relación (que por su parte ha de aceptar también ese estado para que figure en ambos perfiles, claro). De otro modo, se me hace difícil deducir por qué alguien revela algo tan íntimo y a la vez tan problemático, porque estamos hablando de la clase de proyecto que se sobrelleva, más que se disfruta.
Supongo que todo esto forma parte de ese violento movimiento pendular que vivimos. Ése que nos ha hecho pasar de temer revelar cualquier dato personal en Internet a disfrutar con la libre exposición de lo que somos y lo que queremos llegar a ser. No está claro dónde va a detenerse ese péndulo, si realmente esos datos que hasta la fecha eran íntimos lo vuelven a ser en algún momento. Pero mientras tanto sabemos que el amor sigue siendo difícil. Eso sí que no es una novedad.
-
Archivos
- Noviembre de 2009 (7)
- Octubre de 2009 (11)
- Septiembre de 2009 (21)
- Agosto de 2009 (19)
- Julio de 2009 (3)
- Junio de 2009 (6)
- Mayo de 2009 (8)
- Abril de 2009 (6)
- Marzo de 2009 (3)
- Febrero de 2009 (5)
- Enero de 2009 (3)
- Noviembre de 2008 (1)
-
Categorías
-
RSS
Subscripciones RSS
RSS de los Comentarios

![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=0543117d-5945-4858-831c-b21a9e47950c)

![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=12e9f0ca-b1d7-4ab4-b460-5015e91386ec)

![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=e7d6733e-1aaa-401f-9ac0-f1399f73ed4f)
![Reblog this post [with Zemanta]](http://img.zemanta.com/reblog_e.png?x-id=aba8bb44-d23e-404a-8ad6-0f0b2390d1eb)