Dulce desastre

Filosofía urbana sin pretensiones

El revisor amable

Renfe DMU 592.

Image via Wikipedia

Pensaba que a estas alturas se habría jubilado o se habría acogido a alguno de esos planes para aligerar plantilla que están tan en boga últimamente. Pero allí estaba ayer, garabateando los billetes de los viajeros con la misma amabilidad de siempre, relajado y de buen humor. Mejor para todos. Es el único revisor del servicio de Cercanías de Renfe que da gusto encontrarse en el tren, porque siempre te dedica una sonrisa o un comentario gracioso. Un tipo que fundamentalmente parece feliz y que entiende que su trabajo no empieza ni termina en asegurarse de que quienes están en el tren lleven el billete, sino que va más allá y crea un ambiente agradable a su paso.

Algo que por supuesto no se puede decir del resto de interventores, que básicamente son tipos desagradables y malcarados, de esos que si madrugas a diario para tomar el tren te hacen odiar un poquito más el mundo que te obliga a levantarte demasiado pronto. A casi todos ellos les he visto perder los papeles en alguna ocasión, sobre todo cuando han sorprendido a algún inmigrante sin billete en el tren. He sido testigo de escenas vergonzosas y de abusos miserables, protagonizados por el tipo pusilánime de las gafas, la señora rubia de pelo corto o el sujeto corpulento de eterna cara de indisposición. Y por su culpa muchos tenemos a veces a Renfe como una empresa cochambrosa y anquilosada, con trabajadores adocenados y hastiados de su propia rutina.

Supongo que todos ellos dirán que a fin de cuentas no les pagan por ser simpáticos. Y quizás sea verdad. Pero lo que sí tengo muy claro es que el revisor amable tendría que cobrar más precisamente porque lo es. Plus de humanidad, lo llamaría.

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Noviembre 9, 2009 Publicado por Manu | Teorías sobre la vida | , | 1 comentario

La vida de los otros

R0011037_8_9 - Irun - Pais Vasco

Image by Vautrin_Baires via Flickr

Volver de visita mensual al sitio en el que he vivido durante años me crea sensaciones curiosas. Cada vez que vengo, miro con ojos de crío mi ciudad, porque siempre descubro cosas que han ido cambiando durante mi ausencia. Me encuentro con personas que hace mucho que no veo y que de repente son padres, están casados o han cambiado de vida. Y me doy cuenta de que a veces pienso que voy a volver a encontrarme aquí todo tal y como lo dejé cuando decidí marcharme. Ésta es la ciudad en la que viven mis afectos, mi familia y mis amigos, y por eso vuelvo a ella. Y cada vez que lo hago, me siento como si el tiempo que no he estado aquí se acumulara de golpe sobre ella, hasta hacerme sentirla en ocasiones como un lugar casi extraño.

Hace un rato, un par de vecinos hablaban de la muerte de un tercero. Los he encontrado en el portal y he pensado que ambos estaban muy envejecidos. Los he recordado en ese momento con 20 años menos, y de paso a mí mismo cuando tenía la sensación de que nada cambiaba en esta ciudad. Y resulta que no es así. Porque ya todo es diferente. Yo también.

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Noviembre 7, 2009 Publicado por Manu | Teorías sobre la vida | | 5 comentarios

Principios dudosos, finales inesperados

Exit?

Image by konstriktion via Flickr

Tengo la costumbre de leer el periódico desde el final. También suelo empezar a hojear una revista desde el principio, y de repente paso a la última página, para leer desde ahí hacia atrás hasta encontrarme el punto desde el que había ido hasta el final. Soy minuciosamente caótico para según que cosas pequeñas, aunque supongo que eso al final también se refleja en las más grandes. Nunca acierto a darme cuenta de cuándo algo empieza, cualquier clase de experiencia. Sólo lo percibo un tiempo después, cuando estoy en ello o cuando simplemente se ha terminado. Este último caso es el más frecuente y absurdo. Porque no hay nada tan lamentable como darte cuenta de repente de que se termina algo cuyo principio pareces haberte perdido.

Empezar o terminar a veces requiere el mismo valor. Porque el miedo que tienes a lo desconocido es a veces el mismo que tienes a perder lo que ya conoces, quizás porque a su vez te llevará antes o después a enfrentarte con algo desconocido nuevamente. Aparte de algo cobarde soy muy perezoso, con lo que es un proceso que me cuesta, aunque cuando está encarrilado lo disfruto tanto como cualquiera. Todo tiene un principio y un final, y ésa es una norma que aprendí hace algún tiempo. El problema es que a veces, para cuando pienso en ello, la línea de llegada está más cerca que la de salida.

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Noviembre 5, 2009 Publicado por Manu | Teorías sobre la vida | , | Aún no hay comentarios

Euskaraz ere ari behar

bdzu amtsk? III sms eta bideo lehiaketa abian da

Image by egizu via Flickr

Ez naiz oroitzen noiz idatzi nuen euskaraz egindako nire azken testu luzea. Agian, EGA lortzeko froga egiten ari nintzenean. Ez dakit. Nire bigarren hizkuntza da eta ia ez dut erabiltzen, ikasitako guztia hortxe gordeta egongo balitz bezala. Duela ia sei hilabete Madrilera etorri nintzen, bizia goitik behera aldatzeko, eta orain inoiz baino gehiago sentitzen naiz euskalduna.

Faltan botatzen dut lehen konturatu gabe nuen gauza asko, eta euskaraz aritzea adibide on bat da. Ez naiz moldatzen nahiko nukeen bezain ondo eta askotan ez naiz eroso sentitzen euskara erabiltzean, batik bat giro erdaldun batean jaioa eta bizia naizelako. Baina agian Madrilera etorri behar izan dut euskararekiko daukadan harremana indartzeko. Hemen noizean behin euskaraz zerbait idatzi nahi dut. ¿Hitza eman behar?

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Octubre 20, 2009 Publicado por Manu | Teorías sobre la vida | | Aún no hay comentarios

Superhombres de andar por casa

Historiaarguellite

Image via Wikipedia

Una de las reflexiones más recordadas de Nietszche es la que tiene que ver con el superhombre, un arquetipo de persona que establece su propio código de valores y que ante todo razona, sin dejar nunca de mantener un adecuado control sobre las pasiones. En realidad la cosa es algo más compleja, pero el asunto es que el verdadero superhombre es aquél que puede aplicarse sin problemas la teoría del “yo me lo guiso, yo me lo como”. O lo que es lo mismo, la generaciones anteriores a nosotros, que aprendieron a sobrevivir con nada y a sacar el máximo partido a todo.

Mi padre es capaz de arreglarlo casi todo, y si no sabe es capaz de aprender con algo de tiempo y tozudez. Yo no he heredado ni su habilidad ni su paciencia, ni por supuesto las ganas de aplicarme en conseguir ninguna de las dos cosas. Porque nunca lo he necesitado. He nacido en un entorno más o menos cómodo en el que al final nunca he tenido que arreglar un enchufe, montar una puerta o colocar unas tuberías. Nadie nace sabiendo, pero lo que está claro es que nadie aprende si no lo quiere o lo necesita. Y por eso nuestros padres y abuelos forman parte de esas generaciones que levantaban o arreglaban casas con sus propias manos, aprendiendo sobre la marcha a hacerlo casi todo. Ahora algunos también lo hacen, pero son muchos menos. Porque la vida es más fácil y sobre la mesa hay un teléfono con el que llamar a alguien que sí sabe hacer lo que nos hace falta, y que cobra por ello, claro.

Y esa clase de vida nos ha hecho descender una escalón respecto a ellos, que nos miran con ojos indulgentes y a veces nos preguntan extrañados si es que no hemos arreglado o hecho esto o aquello. Tienen las manos llenas de callos y la espalda rota de cargar con el peso de una vida que nunca fue fácil. Y ellos han fabricado un mundo más sencillo para nosotros. Pero en su esfuerzo no se percataron de que los siguientes nos haríamos vagos gracias a su trabajo, y que nos consideraríamos incapaces de repetir lo que siempre les vimos hacer. Somos la generación mejor preparada de la historia de este país, pero lo cierto es que nos dejamos algunos pelos en la gatera. Y los echamos de menos a veces.

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Octubre 16, 2009 Publicado por Manu | Teorías sobre la vida | | Aún no hay comentarios